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martes, 11 de diciembre de 2012

MÚSICA PARA EL OLVIDO


Cuanto más creemos que puede llegar a ser algo, cuanto más confiamos en ello y hacemos castillos donde solo hay piedras, donde la estabilidad es dudosa y la seguridad de dicha construcción es efímera, cuando creemos que llegará lejos, más allá del cielo como solemos prometer... es ahí, en ese instante, cuando más dolor sufrimos por la gran caída, por el vacío que nos abre sus brazos y sonríe porque ya lo sabía, sabía que caeríamos y esperaba ansioso ese momento, la pena es que solo nosotros teníamos los ojos vendados ya que debía de ser una de esas realidades que se ven a leguas y de las cuales todo el mundo habla como sabiendo más de nuestra vida que nosotros mismos (cosa que puede ser verdad, porque ya no sabemos si vivimos en un sueño o en la pesadilla de la cual llevamos años escapando)

Ahora vemos donde nos hemos asentado, ahora descubrimos que los cimientos no están seguros, que todo el mundo nos lo decía, que esto se tambalea y nadie, ahora nadie, está dispuesto a sostenerlo; un castillo que ya no brilla, que se ve ruinoso y lleno de grietas por las que no dejan de salir agua, esto ya no es nada idílico, ya nos han arrebatado ese velo que nos cubría y ponía un filtro de color a la vida, que la hacía mejor, diferente, bella…

Ahora sentimos que pertenecemos a ese mundo, que la realidad nos ahoga, nos oprime y nos han lanzado a ella como presas a los leones hambrientos, sobrevivir en la incertidumbre, soñar en la penumbra, ¿volver a palpitar sin sangre? No creo que podamos adaptarnos pero muchos lo logran, aquí se separan nuestros caminos: lo que muchos harían es huir, escapar de este entramado de piedras que quedará reducido a escombros y se llevará todo a su paso; yo, sin embargo prefiero anclarme a este sueño, que tú has decidido tambalear, que has desestabilizado no sé muy bien porque pero que no quieres volver a unir, no te arrepientes de ello y yo no quiero seguir viendo donde me has abandonado, prefiero volver a ver con ese filtro, prefiero silenciar mi corazón y volver a tararear esa música para que el olvido sea eterno.

Cuanta más música utilicemos para olvidar más lágrimas se acumularán en nuestro corazón